Lamar Valley

4-Febrero-2012

 

A veces no es necesario salir de la habitación para saber el frío que hace fuera: basta con ver la ventana, completamente helada ¡por dentro!

 

 

Hoy es nuestro último día y Yellowstone nos quiere despedir con un frío intenso (cerca de -30ºC) y un sol magnífico. Después del abundante desayuno nos dirigimos al Lamar Valley, para intentar ver el último de los “perros” que nos falta, pues ya hemos visto zorros y coyotes pero no lobos.

Al poco tiempo de entrar en el valle vemos muchos coches parados en la estrecha carretera y, junto a ellos, un gran grupo de fotógrafos entusiasmados con una manada de lobos muy cerca. Paramos inmediatamente donde podemos, con permiso de los rangers (que intentaban poner orden en todo ese jaleo) y nos disponemos a disfrutar del espectáculo de los lobos de Yellowstone.

 

 

 

 

 

 

 

 

El frío era intenso, y por eso todo el paisaje estaba cubierto de hielo, especialmente los árboles, pero más intensa era nuestra excitación por ver a los lobos. Sin embargo, salimos del snowcoach demasiado rápido y tuvimos que volver a los pocos minutos para coger ropa de abrigo, pues los dedos estaban adquiriendo un color sospechosamente pálido.

Los lobos estaban por todos lados: algunos cruzaron la carretera pero la mayoría se fueron un poco más lejos, pues el alboroto de los fotógrafos era era demasiado incluso para ellos.

Muy cerca vimos coyotes, y entonces nos dimos cuenta de la gran diferencia de tamaño entre los coyotes y los lobos, esto últimos mucho más grandes.

 

 

El resto de la mañana la pasamos justo a un rio, entretenidos con las formaciones de hielo y sus múltiples formas y texturas.

Ya por la tarde, en Mammoth Hot Springs, disfrutamos de la belleza de los contraluces que formaba el vapor entre los árboles:

 

 

 

 

 

 

 

 

Y así acabó nuestro viaje a Yellowstone en Invierno. Hemos acumulado extraordinarias experiencias, tanto con la vida salvaje como con el paisaje tan especial de esta zona volcánica. Y hemos conocido a Bob y Diane, nuestros guías y anfitriones, de los que hemos aprendido a amar Yellowstone y a obtener el máximo partido de nuestros equipos fotográficos.

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