Intentar algo nuevo

La verdad es que estoy muy cansado de esa fotografía humorística efectivista, que envejece rápido, y es de corto aliento. Ya me canso otro poco con sólo escribirlo…pero básicamente, desde hace mucho que me quiero desmarcar de estas imágenes  que juegan con la bidimensionalidad de la fotografía para recrear ciertos juegos ilusorios del absurdo que de tanto repetirse terminan haciendo poco creíble el futuro de la fotografía urbana.
Mi interés está más centrado en esa fotografía de calle que intente dirigirse hacia proyectos que hagan ruptura en la búsqueda de nuevos elementos formales de lo visual y que, a su vez, documenten ciertas cualidades del entorno que el fotógrafo percibe con su cámara. Es un camino más difícil pero que vale la pena por lo menos intentarlo y salir de “ese ruido llamado street”.
Veamos algunos ejemplos de “los clásicos” que sirven de argumento a todo lo que dije.
1976 © Joel Meyerowitz
Los fotógrafos del llamado “American New Color” (entre ellos, Joel Meyerowitz,  Stephen Shore, William Eggleston) supieron encontrar elementos formales visuales en la obra de pintores realistas como Edward Hopper y también para hablar de la incomunicación, la soledad en la vida contemporánea en las grandes ciudades.
© Cristobal Hara

Cristobal  Hara se apoya en la riqueza de la pintura española (Goya, Velásquez) para romper con ciertas formas visuales y a su vez, crear con sus imágenes el  imaginario de una España profunda,  alejada de los estereotipos.
© Harry Gruyaert
Harry Gruyaert hace algo parecido y se apoya en los escenarios surreales de la pintura de René Magritte que despertaron ciertas inclinaciones por buscar escenas como suspendidas en el tiempo y reinterpretar la apariencia / realidad.
© Trent Parke
O Trent Parke que se vió influenciado por la música triste, melodramática de bandas como Nine Nails o Radiohead para transmitir imágenes de tono “oscuro”. O,   como si se trataran de “visiones lúgubres” ,  para reinterpretar (de forma sugerente o poética),  el entorno de desigualdades e injusticias de su país natal:  Australia.  Así nació Minutes to Midnight, un libro que, en unos años, se recordará como el nuevo “los americanos de Robert Frank” del siglo XXI.

Hasta pronto!

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