Una línea que llegó a recta

Miradla, cuanta soberbia desprende. Se pone histérica cuando le recuerdan su orígen. Sus padres, dos puntos de armas tomar, hicieron lo imposible para hacerse amigos de otros puntos. Así, de una sucesión continua de estos puntos nació su primera línea. Al poco de nacer alineó estos puntos en la misma dirección y se convirtió en una recta. Lo que siempre deseó. Era maravilloso el no tener principio y como fin,  el infinito. Si se encontraba con otra línea en el plano procuraba que sus puntos estuvieran a la misma distancia con los de su vecina. No deseaba mas que una relación paralela.  En el colegio tenía muy pocas amigas. Los puntos de las otras líneas aumentaban la distancia con los suyos. No le importaba. Solo era un grupito de compañeras divergentes. En el tercer curso de geometría conoció un trazo. Los puntos de ambos fueron disminuyendo su distancia. Tuvieron una breve relación convergente. El trazo enganchado en las drogas acabó siendo una curva irregular. Se fué por la tangente. La recta abandonó los estudios.  En la actualidad está viviendo con un ángulo obtuso.

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