Los sueños pasean la ciudad

Un capricho aún no cumplido: adquirir una estación metereológica. Después de ver algunos catálogos de Orión, todo un especialista en este tema, había una unidad que me llamaba especialmente la atención. Su diseño minimalista reproducía un prisma. No esperé mas y me regalé uno de estos aparatos. Se puede obtener información de la humedad,  de la previsión del tiempo. Mide la temperatura ponderada entre dos espacios ubicados en distintos lugares. Y por supuesto, información de calendario. Y mas cosas que me toca descubrir.

El mes de agosto no se estaba presentando muy agradable. Aquel domingo quería fotografiar las calles vacías de la ciudad. Estrenaría el despertador. Pero las calles no estaban vacías como esperaba. Me cruzo con Groucho. Me saluda con un escueto buenos días, alejándose con grandes zancadas. Una hora muy temprana para regalar flores. pensé. Me encuentro con otros amigos de diversiones. Tintin,  sin su perro Milú. ¿Y el profesor Tornasol? No podía faltar Hellboy,  señalando el camino del infierno. Torpedo,  amigo, no es el momento de sacar un arma. Es un cigarrillo, no te preocupes, me grita. No puedo fumar en el local.

Me dirijo al Kiosko Alfonso y antes de entrar, a través de una de sus ventanas, veo a Orión.  Esta maldita máquina de precisión me informa que faltan 10 segundos para hacer sonar la alarma del despertador. A partir de ahí veré las calles vacías.

 

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